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Historia del Gridas

El GRIDAS (grupo despertar del sueño, con referencia a la frase de uno de los grabados de la "Quinta del Sordo", de Goya: "el sueño de la razón produce monstruos") es una asociación cultural operante desde 1981 en Scampía, entonces Secondigliano (periferia norte de Nápoles).
La asociación ha nacido de la toma de conciencia de algunos ciudadanos que lo que pasa en la escuela (entendemos la escuela de estado, la educación general básica, la escuela “pública”, de la cual hoy parece que se vuele dispersar las huellas) no es cosa que concierne solo los entendidos, alumnos, padres, bedeles, profesores y directores, sino es cosa que concierne todos los ciudadanos porque las bases que sienta la escuela son los cimientos de la sociedad futura y si los cimientos no han sido sentado bien ¡todo el edificio sufrirá!
La ocasión fue el penoso caso de Felice que, por haber aspirado a dar una contribución cultural a la educación realizada en la escuela, innovando sus modalidad: pintura colectiva, uso de los así llamados “soportes audiovisuales”, consideración de la vivencia de los alumnos en el proceso educativo, había sido echado de mal modo, a patadas en el trasero, de la “escuela”.
Los maestros preferían imponer fórmulas repetitivas antes que estimular la creatividad, los profesores defendían con una cortina de prosopopeya su ineptitud, los padres solo se preocupaban por la incolumidad de sus hijos y se quedaban indiferentes a que y a como se “enseñara”.
“Quien sabe hace, quien no sabe enseña” dice un proverbio: ¡nosotros hemos pretendido evidenciar las potencialidad de la pedagogía de la creatividad!

De allí han nacido nuestros murales: en cambio de dibujar en una hoja de papel que después es echada, pintar las paredes de nuestro cárcel cotidiano para inspirar una posible evasión. En cambio de “compra y tira”, enseñar la recuperación del uso de las manos: “¡haz por ti solo y reciclas!” en cambio de la repetición de formulas ya consumidas y frustradas por el uso desmesurado, inventar y experimentar nuevos lenguajes: el teatro, no como reproducción de obras “clásicas” sino como reexaminación crítica de situaciones de vida cotidiana; la música como experimentación de las capacidad emotivas y estimulantes del sonido y como lenguaje que pasa las diferencias de idioma hablado; el ojo, virgen, capaz para descubrir el cotidiano rescatándolo del desgaste de la costumbre …en pocas palabras, ¡la pedagogía del amor!

He aquí entonces las “técnicas artísticas”, propio aquellas puestas cenicienta por las enseñanzas curriculares y desusadas, misas al servicio del redescubrimiento del mundo para juzgarlo y suponer la transformación para mejor, fuera de cada “regla” constituida. He aquí entonces la historieta política en cambio del verboso y ilegible papel volante, he aquí el redescubrimiento del idioma del pueblo, el napolitano y su uso poético, de Ferdinando Russo a Eduardo, a Gennaro Esposito cuyas poesías volvemos a proponer en clases y manifestaciones, junto con las canciones de “i Zezi”, de los “Artisti Associati”, de Daniele Sepe, etcétera, y la pintura que se realiza en los muros, en cambio que en hojitas de papel, deseando envolver el mundo, para colorearlo contra la tristeza, para “quitar el negro para dejar volver la libertad”, como dice nuestro “himno de los muralistas”: la libertad de vivir con dignidad, no la libertad “del mercado”, promocionada por el “Caballero” (leer: Berlusconi), nuestra desgracia. Despertar la curiosidad para volver a descubrir en la cotidianidad lo que el desgaste del uso ha dejado devenir invisible, que es el deber del arte, según nosotros. En cambio de la mala pintura de caballete, murales: hemos hecho más que 250 murales, en muros, en paneles, en telones, en Italia, de Trento a Reggio Calabria, de las Marcas a Roma y sobretodo en Nápoles y en el hinterland, donde abundan paredes gris abandonadas y derruidas y opresivas que pueden ser pintadas sin pedir permiso, ¡para restituir al pueblo el coraje y la alegría de vivir! En cambio de papeles volantes y carteles escritos metidos y ilegibles, historietas y pancartas y autoadhesivos estampados a mano en linóleo, para suplir con la creatividad a la falta de medios, pero innovando así y revitalizando los medios de comunicación visiva y de creación de conciencia política. La fiesta popular, el carnaval de barrio, “a tema” sobre los hechos de actualidad, usando las disfrazas en función social, como es justo y necesario, interesando las escuelas y el barrio. La “televisión a mano” como teatro mínimo “de calle” para promocionar la revuelta y la resistencia. El rechazo crítico de la supertecnología computerizada con ventaja del redescubrimiento de la manualidad, la mano, el inestimable don habido por el hombre, como decía Giordano Bruno. Esto, que parece un proclama o un “manifiesto” político es en la realidad el sentido y el testimonio de nuestra experiencia y de nuestros programas: la realización de la utopía humana, en medio a un territorio amenazado y, de hecho, gobernado por la camorra: nosotros pretendimos luchar, con las propuestas de una cultura viva, la incultura dominante pero mortífera basada en el culto del dinero, sobre el cual prospera la camorra.

Concretamente el trabajo continuará con la realización de la «Casa delle Culture “NUVOLA ROSSA”» («Casa de las Culturas “NUBE ROJA”») (como el capo piel roja que supo superar los contrastes tribales para conducir a la victoria contra Custer su pueblo contra la política de lo exterminio típica de USA, en su tiempo, pero también en nuestro).
Proponemos de día los film de calidad que las TV trasmiten en plena noche, estamos contactando varios libreros y centros culturales para promover presentaciones de libros vivos, encuentros y discusiones “convivales” con protagonistas de la cultura mundial en el “centro social” abandonado que es nuestra sede. Un centro social del Ina casa ocupado por nosotros y mantenido habitable, un punto de encuentro y de intercambio y de producciones culturales: es esto que estamos haciendo y que haremos. Es esto el camino de la redención de Scampía, no cierto la de los mega proyectos inconsistentes, como “plaza telemática”, o campo de fútbol de serie C, proyectos inútiles, dispendiosos y que no se pueden dirigir.

Durante estos años el GRIDAS ha sido un punto de referencia por todos los movimientos que se proponían una transformación-mejoramiento de las condiciones de vida en la sociedad y el rescate por los marginados y los necesitados: el movimiento de los parados organizados, el órgano consultivo por los minusválidos, los Cobas, el Uildm por los distróficos (murales en su sede en los Camaldoli), realizando con ellos pancartas, carteles en linóleo, autoadhesivos, murales, para hacer más visible en el tiempo el testimonio de sus luchas.

Los murales han sido realizados en Campania muchas veces en aplicación de la Ley Regional n°39 (iniciativas culturales contra la criminalidad organizada) para hacer experimentar y enseñar a los chicos que la escuela es de su “propiedad”, que el bien público no es “cosa de nadie” y entonces que se puede impunemente destruir, sino es “propiedad de cada uno”, y entonces cada uno está obligado a hacerse cargo de ello. Nuestras prestaciones son “voluntarias”: esta palabra también es consumida y alterada por el uso: nosotros trabajamos DE BALDE, aunque el principal inventor y ejecutor de nuestras iniciativas, Felice, no tiene ningún trabajo retribuido. Somos entonces asimilables, según los conceptos comunes en las categorías de los “Locos” o de los “Infantiles”, pero son propio éstas las franjas de humanidad a las cuales, según nuestro juicio, es confiada la única esperanza por su supervivencia.
En el proyecto de la “Casa de las culturas” hay laboratorios de pintura, escultura, música, teatro y exposiciones permanentes de los mejores productos de la actividad de los laboratorios y la integración de las culturas de las varias generaciones, grabando y archivando los testimonios de vida de los ancianos (ya estamos a diez grabaciones) para revaluar la dignidad de tantas vidas obreras y aparentemente insignificantes pero que, en cambio, son propio las que constituyen la historia aunque muchas veces a escondidas de ellos.
Por la recualificación del patrimonio de construcciones del barrio y de la ciudad desde algunos años hemos realizados mosaicos (a la manera de Antoni Gaudí) con las baldosas esmaltadas en fragmentos y otros materiales brillantes (lo que nos ha hecho invitar a realizar un análogo mosaico en Duisburg (RFG) en 1998) en la fachada de la Iglesia de la Resurrección (ahora destruido por la insipiencia de los “comitentes”), en el Ciaurro en Marano, en Bari, en el barrio San Paolo y, justo, en Duisburg.

Nuestro trabajo siempre se ha desempeñado en la marginalidad (el concejal Nicolini dijo que los murales eran algo de “obsoleto”), mientras que nosotros hemos habido como recompensa más grata la luz de alegría en los ojos de los chicos que habían colaborado con nosotros y chicos que habían acordado de hacer novillos, el día de su turno de pintura vinieron a la escuela, y los vandalismos contra la escuela se han interrumpido por un cierto tiempo, lo que hace reflexionar sobre los famosos “proyectos contra la evasión de la escuela”: por nosotros es más bien la escuela que “evade” muchas veces su deber de abrir ventanas sobre otros mundos para quien no tiene otras alternativas a la miseria...