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Como hacer murales

Murales es palabra mexicana que denota las pinturas hechas en los muros. Han hecho muchas de éstas, por kilómetros cuadrados, los pintores mexicanos que participaron a las revoluciones del inicio del siglo, dando así su contribución a la toma de conciencia del pueblo, a las luchas sociales. Después, constatada la eficacia de esto medio de comunicación, muchos movimientos de lucha hicieron uso de éste como instrumento de propaganda, para evidenciar conceptos que, expresados en palabras, habrían sido difícilmente comprendidos de quien no sabía leer, y al contrario, a través las imágenes se comunicaban con más eficacia. Eran, éstas, realizaciones hechas rápidamente, para evitar enfrentamientos con las fuerzas de orden público, o mejor de la represión.

En Italia también y en otra parte en el mundo se difundieron los murales, sobretodo desde 1973, con la llegada a Italia de exiliados chilenos, después del cruel golpe de Pinochet. El uso del término castellano sirve para diferenciar estas "pinturas militantes" de las obras de mayor empeño y oficialidad, que se llaman más bien frescos. El empleo de la pintura como instrumento de comunicación y entonces vehículo de un mensaje "político" es cosa que remonta algo atrás en el tiempo: la diferencia entre frescos y murales, además de técnica pictórica, es de dirección de la comunicación. En las pinturas oficiales el mensaje es vertical, desde el poder hasta la gente. En los murales es horizontal, de comunicación entre iguales, o vertical, pero de sentido opuesto, o sea de protesta, desde el pueblo contra el mal gobierno.
En las catedrales antiguas, en la pared que se veía por última, antes de salir, muchas veces se encontraba representado el juicio universal, para dejar como último mensaje, en la conciencia de quien salía, el terror del juicio divino. Hoy es más bien el juicio del pueblo a ser una amenaza por los hombres de poder.
Hay además un empleo meramente decorativo de las pinturas murales, éste también muy antiguo, se piense en los antiguos romanes, algunas veces con efectos de trompe l'oeil, por embellecer ambientes o también superficies externas de edificios.

De un tiempo a esta parte además se han difundido las pinturas en aerosol, empleadas por los chicos, siguiendo el ejemplo de los jóvenes Usa por hacer "grafitos" o sea decoraciones o pintadas con caracteres extravagantes y brillantes en los muros, vagones de metro y otros soportes.
Pues que esto libro no quiere ser un tratado sobre los murales, nos limitaremos a nuestra modesta experiencia: nosotros hacemos murales para dar testimonio de una lucha, de una reflexión crítica, de una protesta contra las injusticias, medio de comunicación - testimonio - interpelación a los "otros", los transeúntes, los visores casuales.

A quien vuele cimentarse en esta obra y desea noticias técnicas, las damos en seguida.
para que no haya malentendidos y ilusiones es mejor precisar súbito que para hacer murales hay que ser capaz de inventar formas por revestir las ideas, y entonces hay que tener ideas, y las ideas tienen que ver con la cultura y entonces con una riqueza de humanidad.
El dibujar no es un hecho meramente técnico. Las técnicas se aprenden y no es necesario que sean muy complicadas: se puede hacer una obra de arte muy bonita con un objeto puntido arañando una superficie, como han demostrado nuestros progenitores desde hace decenas de millares de años.
Como decía Jean Tinguely la técnica se aprende, la visión no, pero es justo la visión que da un sentido a la técnica, que es solo un medio. Para formar la visión sirve no solo la genialidad de uno solo sino el intercambio humano, el interrogarse juntos, el calor humano, es por esto que los murales son una obra colectiva.

Esto dicho, ¿Cómo proceder?
Se elige un muro. Sería conveniente que el muro se mantuviese de pie solo, si no mejor es dejar perder. En la realidad napolitana de periferia los muros abandonados no necesita buscarlos: no hay más que escoger. Si el muro pertenece a alguien es bien preguntar el permiso de pintarlo al propietario.
Se frega una mano en el muro: si el enlucido se desprende y cae, se desmigaja o se pulveriza, no está bien. Hay que enlucirlo antes. Si las piedras se mantienen en su lugar y la argamasa entre una piedra y la otra es estable, se puede pintar. El hecho que el grano del muro sea irregular no es un problema, más bien enriquece la obra final con una mayor expresividad, dejando surgir bajo los dibujos la trama original de las piedras, con sorprendentes efectos de claroscuro producidos por las sombras de los salientes bajo la luz rasante del sol.
Hemos pintado muros de toba bruta, de ladrillos, de cemento armado, de paneles prefabricados, de cemento, de baldosas esmaltadas, de plancha, de paneles de aglomerado, de multicapa y conglomerado: tantos muros, tantos efectos diferentes.

Antes de pasar a pintar es mejor hacer un proyecto, teniendo presente las características del muro: no se trata de hacer un cuadro más grande de lo habitual, para sobreponer, sin alguna relación, a la estructura de abajo: si hay ventanas, agujeros, entradas, es oportuno que se tenga en cuenta de ellos en el proyecto, de manera que todo el muro devenga "hablante". Una ventana pequeña puede devenir el radiador de un buldózer o la torreta de un tanque o la claraboya de un cárcel, del que dejar salir las manos de los reclusos; un agujero, una toba que falta puede devenir el cubil de un animal, o un ojo ciego; los agujeros por la sangradura de las aguas de los terraplenes o de los muros de retención de los terrenos también pueden devenir significativos. Una mirada particular hay que ser echada sobre las proporciones: algunas figuras gigantes son más fácilmente visibles de lejos y de los observadores distraídos y la alteración de las relaciones de grandeza usuales captura la atención por el efecto insólito, tenida presente la colocación del muro y la posibilidad que quien pasa sea o no al nivel de los dibujos, por lo cual de una manera u otra participa en el discurso pintado, caminando. No se debe ser esclavos de un excesivo realismo, sino mejor hay que cuidar la precisión del dibujo: un pie que sea reconocible como tal, puede sorprender si está pintado en azul o en verde, pero si el dibujo es incierto hará todo de difícil comprensión.

En el trabajo con las escuelas, al proyecto se ha hecho preceder una proyección de diapositivas, para tentar de instigar el mecanismo inventivo en los chicos, porque si no se crean estímulos oportunos no se obtendrá gran cosa. Las diapositivas eran las de otros murales ya realizados, no para proponer modeles de imitar, sino porque se hiciese una condición de choque, la sugestión del placer de ponerse a inventar sin alguna restricción, habiendo una idea de lo que podría salir a la luz.
Si los chicos eran muchos se les dejaba el tiempo para dibujar y después en un segundo encuentro se concretaba el proyecto, teniendo presentes las características del muro y las propuestas de los chicos para ver de coordinarlas en un discurso unitario. No siempre surgía un proyecto genial, pero, juntando diferentes ideas y propuestas se han obtenido buenos resultados. Apenas se da el caso de destacar que no se trata de competir al dibujo más bonito, sino mejor de encontrar las propuestas más abiertas que permiten a todos de injerirse. Una vez ha sido la idea de un libro abierto alto cuanto el muro, desde cuyas ilustraciones salían personajes vivos y recíprocamente quien se trovaba a pasar a lo largo del muro de todo modo participaba en el libro-cultura, o el dibujo de un brugo desde cuyos segmentos se asomaban varios estadios de la evolución de los seres vivientes, o un árbol, que devenía árbol cósmico, generador de hombres y de visiones diferentes del mundo. Una vez una pared anónima, espaciada de ventanas a intervalos regulares, se ha transformado en un tren hecho de vagones cuyos ventanillas eran las ventanas en el muro, y así sucesivamente.

Hecho el proyecto se puede echar mano a la pintura.
En el fondo bruto hay que esparcir a pincel, o a pistola con una bomba de enjabelgador, un fijativo. Sirve para fijar el polvo y para favorecer la adherencia de la pintura en el soporte. Se venden en las tiendas de colores, de varias marcas: se diluyen en relación de uno a cuatro con agua y dan buenos resultados de unión también en el cemento armado y hasta en la plancha. El fijativo se seca bastante rápidamente, según la porosidad del soporte y la estación. Apenas se ha secado se puede empezar a pintar. Si el fondo es muy oscuro, al fijativo se puede mezclar directamente el blanco o otro color, para ahorrar fatiga: si no se hace, hay que tener presente que si se quiere obtener colores vivos, especialmente el rojo y el amarillo es necesario esparcir el blanco bajo el color, en las superficies para colorar.

Para trabajar en grupo con gente que nunca ha manipulado un pincel, quien ha proyectado el mural traza las figuras en el muro con la pintura negra y los otros llenan las siluetas con los colores. No hay que tener miedo de "fallar" que las pinturas lavables cubren bastante y el blanco borra el negro. Para quien tenga dificultad por las proporciones y no tenga todavía familiaridad con los grandes formatos, puede ser útil un episcopio, que permite de ampliar los dibujos proyectandoles en el muro y retocar después los contornos, pero esto solo al interior porque las imágenes proyectadas por los episcopios no son muy luminosas y hay que oscurecer el ambiente. Teniendo disponibilidad de tiempo y de técnica, se pueden también fotografiar los dibujos en una película invertible y después proyectar las diapositivas en el muro para dibujarlas después.
Nosotros usamos en general la pintura lavable por externos o súper-lavable, no la témpera que es rápidamente deslavada por la intemperie y de todo modo no cubre mucho y no permite de crear colores intensos.

Se usan los cinco colores base: blanco, negro, rojo, amarillo, azul. Mezclandolos se obtienen todos los colores y las tonalidad posibles. Se pueden obtener colores degradados o pastel con los colores madre juntos al blanco, pero es preferible usar el blanco para aclarar los colores intensos, y, de todo modo, para obtener colores intensos son necesarias los colores base.

La fase más interesante es la operativa, cuando se está pintando, por la cantidad de reacciones que provoca en quien asiste. Se pinta por la calle y, como pasa por cada cosa poco usual que pasa por la calle, se reune inmediatamente una pequeña muchedumbre que empieza a mirar, después comenta, crítica, da sugerencias o toma el pelo. Hay quien es extasiado por el ver comparecer figuras entre las masse de toba o las piedras irregulares, quien viene preguntar: "estás pintando?", quien pregunta: "lo has hecho a mano?", quien viene protestar porque se empieza a pintar con el negro y él preferiría los colores, quien se interesa a la calidad de la pintura, quien al precio: "quién os paga?", quien pide de ser retrato él también y quien quiere dejarse hacer un dibujo en la vespa o en el furgón.
Pero vosotros no os impresionéis y seguid impertérritos. Después de un poco la muchedumbre se despeja y sólo resta quien es más interesado o quien ayuda. Después volverán a pasar los primeros curiosos expresando la maravilla que vosotros estáis todavía allá pintando.

Después que los colaboradores se han divertidos llenando las superficies entre los bordes negros hay que retocar los bordes para recuperar el dibujo original y borrar las machas accidentales y el mural es completado y listo para las intervenciones de los vándalos y para los asaltos de la intemperie.

En general los murales resisten por cuatro o cinco años, al externo; después los colores tienden a desteñirse y a ajustarse anulando las diferencias y el muro tiende inexorablemente a volver al gris.
Es oportuno por esto documentar la obra apenas completada, para poder guardar un recuerdo pero también para poder usar el trabajo hecho para volver a proponerlo a prueba a los que han colaborado y seguir así la provocación cultural, en la espera de poder producir un texto estampado que extienda la llamada también a quien no ha sido presente o vive muy lejos del lugar de la operación.
Sin por esto privilegiar la documentación sucesiva con respecto del hecho: el valor más grande es en la pintura colectiva, en el laboratorio artístico realizado al momento por la calle.
¡Suerte!

del libro «L'Utopia sui muri - I Murales del Gridas: come e perché fare murales», 1993 (La Utopia en los muros -Los Murales del Gridas: como y porque hacer murales)

Como hacer murales